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¿Para dónde debe ir Bogotá?

06 de agosto de 2008
El Informe de Desarrollo Humano de Bogotá 2008 propone una nueva manera de mirar el desarrollo de la ciudad en temas clave como la integración social, la movilidad, la interacción con la región y el mundo, y la forma de hacer política. El debate está abierto.
¿En que está Bogotá y para dónde debe ir? Esa es la ambiciosa pregunta a la que trata de responder el Informe de Desarrollo Humano de Bogotá 2008: Una apuesta por Colombia, el primero de este estilo que Naciones Unidas patrocina para una ciudad del mundo.

Más que un novedoso estudio, el informe es una enciclopedia: recoge la información dispersa que existe sobre Bogotá, la sistematiza dándole orden y prioridad, y relaciona los distintos datos disponibles, antes aislados, para dar una visión integra y orgánica de la ciudad. Lo que antes eran pequeñas islas de saber, lo convierte en un archipiélago interconectado de relaciones y políticas. También hay propuestas y formas novedosas de ver la ciudad 

La meta es promover el desarrollo humano de los bogotanos, un concepto que no sólo mide riqueza sino mezcla calidad de vida, con acceso al conocimiento, y ejercicio de la libertad.
Hacer el Informe tomó tres años de trabajo de investigación y es una prolongación del Informe Nacional de Desarrollo Humano El conflicto, callejón con salida de 2003, que despertó una amplia discusión nacional sobre cómo construir un país más incluyente y pacífico. Seguramente, suscitará algo parecido para el caso específico de Bogotá, y durante meses será una fuente de debate público.

Segregada pero conectada

Una de las limitaciones al desarrollo humano es que pobres y ricos viven separados, no se mezclan. Es, sin embargo, una tendencia frecuente en todas las grandes ciudades del mundo en expansión, especialmente aquellas con mayor concentración de la riqueza.
 
En Bogotá, la segregación socioeconómica, es notoria en dos niveles: por un lado en el espacio, el clásico estigma de “los del sur y los del norte” y por otro lado en la inequidad en el acceso de sus ciudadanos a los servicios o equipamientos que ofrece. Mientras un rico en Teusaquillo está más cerca de las grandes avenidas que les permiten llegar más fácil y rápido a bibliotecas, centros comerciales, parques y universidades, un pobre en San Cristóbal Sur se mueven entre callejuelas, lejos de grandes supermercados, bancos, o nodos de transporte.

Por eso, “la ejecución del plan zonal de Usme, la formulación de los planes zonales del Norte y aeropuerto, y la renovación del Centro, son una excelente oportunidad para que la ciudad se transforme de manera sustantiva”, dice el Informe

TransMilenio ha sido como una aguja que atraviesa la ciudad de los ricos y la ciudad de los pobres y las une, aliviando esa segregación. Sin embargo el Informe advierte que no es viable sostener sin subsidios al Sistema Integrado de Transporte, como se ha pretendido hasta ahora. 

“Se sigue pensando equivocadamente que hay que desarrollar un sistema que sea autosostenible financieramente,cuando ninguno en el mundo se financia sólo a punta de las tarifas a los usuarios", dijo Jorge Iván González, director del informe. Explicó que la diferencia entre el precio real de un viaje y el precio que paga el usuario debe completarse con otros recursos, y citó como ejemplo, la sobretasa a la gasolina, peajes a los carros particulares, y mayores impuestos a los seguros. "Lo anterior sirve de paso para castigar las formas menos eficientes de transporte y las más contaminantes; Bogotá no puede seguir recibiendo más de 100.000 carros nuevos cada año”, aseguró González.

Otra crítica del estudio es que TransMilenio es apenas una parte del Sistema Integrado y aún está desarticulado de los demás medios existentes y planeados. Y asegura que un verdadero sistema de transporte debería integrar a TransMilenio con un metro, un tren de cercanías y el transporte público colectivo.

De este último, sostiene el informe, que sigue siendo ingobernable. Podría funcionar con 186 rutas (hoy hay 517) y necesita 12.546 vehículos (hoy hay más de 20.000, legales), dice el informe.

La segregación encierra también un problema de desigualdad. Un ejemplo claro es como los subsidios a los servicios públicos no suficientes para garantizar la equidad deseable. En Bogotá, los pobres gastan en promedio el 11 por ciento de sus ingresos pagando servicios públicos, mientras que los ricos sólo destinan el 5 por ciento de lo que reciben. En vivienda, los más pobres gastan casi el 25 por ciento, mientras los ricos, apenas el 16 por ciento. 

 La ciudad ensimismada
 
Aunque la capital  mueve la economía de muchas regiones circundantes, sigue siendo una economía cerrada que cada vez se aleja más de sus vecinos. Diecinueve municipios de la sabana de Bogotá y los departamentos de Cundinamarca, Meta, Boyacá y Tolima proveen el 80 por ciento de los alimentos que se consumen en la capital. No obstante, la ciudad no ha aprovechado las ventajas de su entorno ni ha consolidado el ideal de ciudad-región, que implica, entre otras cuestiones, armonizar normas tributarias y urbanísticas.

“Bogotá es un gran  centro de gravedad para medio país. Si pensamos cómo desarrollar Bogotá desde una perspectiva global, cambiamos ese medio país”, dijo González quién agregó que si otras ciudades importantes como Medellín, Cali o Barranquillla hicieran lo mismo podrían transformar sus regiones de influencia. 

También dice el estudio que la ciudad no ha asumido su papel de cara al mundo. El Dorado de Bogotá es actualmente el principal aeropuerto de carga de Latinoamérica y el tercero en flujo de pasajeros. Sin embargo el informe alerta sobre cómo con la actual concesión para el nuevo aeropuerto se desaprovechan las posibilidades urbanísticas y económicas de esta gran obra.

“Es un proyecto “michicato”, donde deberíamos estar pensando en un proyecto de gran escala articulado con el desarrollo de Usme, zona centro y norte, que permita reordenar una parte importante de la ciudad”, dijo González.

El concepto de ciudades-aeropuerto al estilo de Amsterdam, Fráncfort y Barcelona son ejemplo de cómo los aeropuertos pasan de ser simples terminales de transporte, a convertirse en polos de desarrollo empresarial y centros de logística y distribución regional y mundial. 

La ciudadanía es moderna, pero el sistema político anquilosado 
 
Desde la expedición del Estatuto Orgánico de la ciudad en 1993, el sistema político de la ciudad está centrado en el poder del Alcalde. Este modelo de “presidencialismo distrital”, según lo llama el informe, ha permitido destrabar el sistema de toma de decisiones y ejecución de obras y proyectos, pero también pone en riesgo la pluralidad y apertura del sistema de participación política. El Concejo de Bogotá, no es un espacio protagónico en la toma de decisiones ni en la planeación del futuro de la ciudad, y los partidos no presentan programas para la ciudad. El resultado son gobiernos mayoritarios e independientes, que se sustentan más en el “voto de opinión” que en proyectos de partido.

Esto ha hecho que los cargos locales de elección no tengan la relevancia que deberían y sean presa fácil de las viejas prácticas politiqueras a las que se les había puesto freno en el nivel central.

En este sentido el informe advierte que la creación de las Juntas Administradoras locales multiplicó los espacios de participación política, pero al tiempo convirtió a los líderes barriales en instrumento de concejales ávidos de conquistar votos a nivel local.

“Los ediles se volvieron un escalón más de la carrera política. Hay que volver al edil cívico que no hace parte de al estructura clientelar de la política tradicional”, dijo Tania Guzmán, una de las investigadoras quien aseguró que esto impide que se profundice la descentralización.

Uno de los efectos de este panorama, según el informe, es que las demandas de la gente del común quedan restringidas a los intereses de los “profesionales” de la participación política, como activistas o gente bien conectada con el poder. En últimas, el ciudadano del común, no tiene como expresar sus necesidades.

“La ‘participación’ así ha terminado por ser patrimonio de quienes concurren a encuentros con el Gobierno distrital o local cuya agenda o función es ‘participar’ en sí mismo.”, señala el informe.
 
El documento es una base seria para discutir de forma integral los temas más importantes del futuro de la ciudad. Una ciudad que crece pero no siempre avanza; a veces retrocede.
Autor: Lorenzo Morales, editor de Semana.com