GOBERNANTES MODERNOS
Los buenos gobernantes locales hacen brillar al país.

Premio a los Mejores Alcaldes y Gobernadores 2008 – 2011


Cada cuatro años, millones de colombianos cumplen un deber ciudadano: eligen a sus alcaldes y gobernadores. Pero también hacen un acto de fe: aunque muchos creen que probablemente nada cambiará, no pierden la esperanza de que el nuevo gobernante sea mejor que el anterior.

Muchos de estos funcionarios terminan en los titulares de los medios involucrados en todo tipo de escándalos, lo cual ha fortalecido la desconfianza de la sociedad frente a sus políticos. Pero hay otros que no salen casi en los medios y que encarnan la lógica perversa de que las buenas noticias no son noticia.

Por esto, para mostrarle al país que sí hay buenos gobernantes, Colombia Líder resaltó la gestión de los mejores alcaldes y gobernadores. En esta ocasión, la organización evaluó a los 1.102 alcaldes y 32 gobernadores y abrió una categoría especial de inclusión social.

Este año, los mejores no fueron los más populares. El mejor alcalde del año no fue Álex Char, de Barranquilla, ni Alonso Salazar, de Medellín, a pesar de que sus gestiones fueron muy buenas. El escogido fue Jesús Mario Botero, alcalde de Ibagué. Cuando llegó al poder, Ibagué era la campeona del desempleo en el país. Por esto Chucho, como lo conocen en su ciudad, un médico sin experiencia política, creó laboratorios de microempresas e incentivó a los jóvenes a buscar trabajos formales. También saneó las finanzas, dejó a Ibagué posicionada como un centro de inversión -la segunda mejor ciudad según Doing Business- y le metió el diente a la educación, ya que, según él, ‘no valen puentes ni avenidas sin personas educadas’.

Además de Botero, los alcaldes de Barrancabermeja, Carlos Contreras; de Paipa, Jorge Alberto Herrera, y de Nobsa, Óscar Eduardo Teatino, resultaron ganadores en sus categorías (definidas por número de habitantes). El jurado premió a Carlos Contreras, experto en política pública, porque le apostó a acabar con la inequidad de su ciudad. ‘No entendía cómo una ciudad tan rica como Barranca tenía más de 44.000 desplazados’, dice, mientras cuenta que hizo un esfuerzo titánico para vincular a más de 11.000 familias a la Red Unidos.

Por su parte, Jorge Alberto Herrera, ingeniero químico sin experiencia en política, le puso el acelerador al desarrollo económico de Paipa. Después de cuatro años, cuenta orgulloso que su municipio duplicó sus recursos económicos proyectados. Otro logro, según el propio Herrera, es que ningún niño se queda sin ir al colegio, pues por muy lejos que viva, va una colectiva a recogerlo. Su vecino, Óscar Eduardo Teatino, confiesa que se siente orgulloso de que Nobsa cuente con agua potable las 24 horas del día, pues antes apenas eran tres. Con el acueducto, Teatino se ganó el corazón de sus paisanos y también su credibilidad, la cual necesitó a la hora de negociar con las cementeras del municipio.

Pero sin duda el que se llevó todos los aplausos fue Horacio Serpa, el mejor gobernador del país. ‘Estuvimos a punto de declararlo fuera de concurso pues su gestión es casi impecable. Se ganó todos los premios’, dice Karem Labrador, coordinadora de Colombia Líder. De su gestión como gobernador, el jurado resaltó su labor de integrar al departamento, pues en él conviven tres realidades distintas. Buscó una integración entre dos polos de desarrollo -Barranca y Bucaramanga- y no en vano el departamento sostuvo tasas de crecimiento por encima del promedio nacional. También luchó contra la pobreza, mejoró los índices de educación y pavimentó más de 200 kilómetros de vías. Pero tal vez lo más importante es que nunca perdió el contacto con los ciudadanos, en especial en la ola invernal, que devastó las vías y acabó con el ánimo de los santandereanos.

Los ‘campeones de la inclusión’ fueron el alcalde de Rionegro, Alcides Tobón, y el gobernador de Boyacá, José Rozo Millán. Tobón, un abogado aficionado por la Historia, es un convencido de que el cemento bien utilizado puede ser maravilloso. ‘Cambiar la arquitectura de la ciudad cambia la arquitectura del alma’, dice. Por esto, se empeñó en construir dobles calzadas, en crear andenes para los invidentes y en edificar colegios con rampas para las personas con discapacidad. Tobón también inauguró la primera Unidad de Atención Integral del departamento de Antioquia. En ella se atienden más de mil personas con discapacidad.

Y Rozo, ingeniero apasionado por las vías y la infraestructura, se dedicó a fortalecer el orgullo boyacense, se consagró a los niños y se metió de lleno en el cuento de la competitividad. El jurado reconoció su esfuerzo por ayudar a las personas con discapacidad, ya que en Boyacá son ciudadanos de primera categoría. Tanto así que el gobernador creó una política pública enfocada en la discapacidad, adecuó la ciudad y brindó ayuda psicológica y terapéutica para que todos los ciudadanos -sin importar su condición inicial- gozaran de oportunidades iguales.

Claves del éxito

¿Por qué ganaron ellos y no otros? ¿Qué hicieron bien? Aunque se enfrentan a realidades muy distintas y manejan presupuestos desiguales, los mejores sí comparten una ‘receta para el éxito’. El primer ingrediente es la independencia política. ‘Es muy difícil lograrla, pero paga’, dice Herrera, y explica que los mandatarios locales deben rendirles cuentas a los ciudadanos y no a la tradicional clase política que sigue con la mentalidad de puestos y prebendas.

Otro ingrediente es un buen desempeño fiscal. Sin unas arcas bien cuidadas es imposible lograr jalonar las transformaciones en una ciudad. Todos los ganadores sanearon las finanzas de sus ciudades, escalaron posiciones en el índice de responsabilidad fiscal y buscaron nuevas fuentes de recursos para impulsar el desarrollo económico.

La participación de los ciudadanos, sin duda, también es clave. Tal vez el mejor ejemplo es el de Barrancabermeja, donde los ciudadanos, antes atemorizados de hablar por la presencia de actores armados, ahora son los primeros veedores del gobierno local. Otro tipo de participación también es fundamental. Se trata de las alianzas público-privadas. Todos los premiados reconocen la importancia de crear sinergias y confiar en la empresa privada para sacar adelante proyectos de distinta índole. ‘No podemos hacerlo solos y si ellos lo pueden hacer mejor, adelante’, concluye el alcalde de Rionegro.

También es fundamental trabajar en llave con otros mandatarios. Y la realidad lo demuestra. Hace cuatro años, Aníbal Gaviria y Sergio Fajardo, la llave paisa, ganaron como mejor gobernador y mejor alcalde. Y en esta ocasión, Boyacá y Santander arrasaron. Horacio Serpa compartió triunfo con Carlos Alberto Contreras, alcalde de Barrancabermeja, mientras que el gobernador de Boyacá, José Rozo Millán, compartió tarima con dos alcaldes -Paipa y Nobsa-. Algo está pasando en Boyacá, y no es más que el trabajo en equipo. Por ejemplo, para hacerle frente a la pasada ola invernal, tenían maquinaria conjunta para los distintos municipios y se dieron una mano en situaciones de necesidad. Contreras, por su lado, es un convencido de que sin la recuperación de toda la región del Magdalena Medio, su ciudad, Barrancabermeja, difícilmente podrá progresar.

Este premio, sin duda, es un aire fresco en un país políticamente convulsionado como Colombia. Demuestra que las pequeñas transformaciones son posibles y que son el primer paso hacia un mejor país.

También es un incentivo para aquellos que piensan dos veces antes de lanzarse al servicio público. Porque a pesar de que los organismos de control están más alerta que nunca, de la resistencia al cambio, de las mafias políticas o de los problemas de seguridad, este premio demuestra que quienes realmente sobresalen son aquellos que toman la decisión de cambiar el statu quo sin que les tiemble el pulso. Al fin y al cabo, eso es gobernar.

Palabras Alejandro Santos

Si uno preguntara en un salón de clase cuántos quisieran ser políticos, me pregunto: ¿cuántos levantarían la mano? O si en una encuesta le preguntaran a los colombianos si confían en los políticos, ¿cuántos contestarían que sí? O si uno les preguntara a los mejores empresarios, académicos o periodistas si quisieran lanzarse a la política, ¿cuántos se le medirían? Tristemente, me temo que muy pocos. Y muy pocos jóvenes levantarían la mano estimulados por mejorar el país desde lo público. Y seguramente el porcentaje de colombianos que no confían en los políticos sería abrumadoramente alto. Caminar con el rótulo de político en la frente no debe ser fácil. Nunca lo ha sido. Pero menos ahora, en momentos en que el país amanece cada día con tanto escándalo de corrupción. El cartel de la contratación que tiene al alcalde de Bogotá en la cárcel, algo que nunca se había visto. En los últimos cuatro años han sido detenidos 302 alcaldes y 29 gobernadores. La parapolítica tiene a 21 congresistas en la cárcel. Y en el mundo, el poder económico ha subyugado al poder político. La crisis financiera ya ha tumbado a los presidentes de Portugal, Grecia, Italia, Islandia, Reino Unido y pronto caerá Zapatero en España. La crisis de liderazgo político para enfrentar la crisis global ha sido el triunfo de la dictadura de los mercados sobre la racionalidad política, y el triunfo de la codicia sobre humildad. Esta realidad que retratan los medios, y que tienen a los indignados en la calles, es una realidad preocupante. Pero es sólo una cara de la moneda.

Este Premio a Mejores Alcaldes y Gobernadores que organiza Colombia Líder quiere mostrar la otra cara. Quiere mostrar el rostro de la política como el instrumento más poderoso de transformación social, el rostro de la reivindicación de lo público, el rostro de los liderazgos ejemplarizantes y de los gobernantes admirables. Quizá el aporte más importante de este premio sea romper el nihilismo de la sociedad frente a la política. Mostrarle al país que hay gobernantes honestos y comprometidos con el país, que piensan en el interés público y no en el privado, y que entienden que el poder no es un fin sino un medio. Y ahí está el gran valor de este evento: exaltar el buen gobierno y mostrarles a los colombianos que hay líderes públicos que están haciendo las cosas bien y muchas veces en las condiciones más adversas y peligrosas.

El segundo mensaje que es necesario transmitir es la importancia de la gobernabilidad local y regional. Colombia es un país de regiones que ha construido su identidad nacional desde el territorio, donde las expresiones culturales y las necesidades sociales han desbordado la capacidad del Estado. Gran parte del conflicto colombiano y de la sangre que se ha derramado no es producto de una dialéctica puramente criminal sino de una falta de Estado, de una precariedad institucional para resolver las demandas de la gente. Por eso no solo por su historia y geografía la región se vuelve determinante en el desarrollo del país. Sino por su presente y su futuro. Si Colombia quiere volverse un país competitivo debe reinventarse desde las regiones. De ahí la importancia de la consolidación de las regiones Caribe, Pacífico, Santanderes, y Región Capital que han venido liderando algunos de los gobernadores finalistas en este premio.

Nadie duda de las enormes dificultades que enfrenta la gobernabilidad local. De los hechos de corrupción, de las mafias políticas que capturan el erario público, de las maniobras de los politiqueros para perpetuarse en el poder. No puede ser que en las grandes ciudades se viva en el siglo XXI y en la periferia se viva en el siglo XIX. Y ese es quizá uno de los grandes retos que tiene la democracia colombiana. El de fortalecer los gobiernos locales y arrebatárselos a las garras de los corruptos, de las mafias o de los actores armados ilegales. De lo contrario, los vientos de la centralización soplarán cada vez con más fuerza. Ya hemos oído voces autorizadas que están revaluando la elección popular de alcaldes y gobernadores. Este Premio también pretende fortalecer esa gobernabilidad local y regional. Tender puentes entre el mundo político nacional y el local, entre lo que sucede en Bogotá y lo que ocurre en Arauca, Caquetá o Chocó. En estimular las buenas prácticas, y acudir a las alianzas público privadas, en asimilar un manejo fiscal responsable así no sea muy popular, en estimular estrategias de generación de ingresos en economías precarias. Y en entender, sobre todo, que la prioridad hoy en Colombia para quienes tienen el poder de gobernar está en incluir a los demás en la democracia, en volvernos a todos no solo ciudadanos, sino ciudadanos con dignidad.

Hace cuatro años, y meses después de que se ganara este premio, Sergio Fajardo ex alcalde de Medellín –y hoy gobernador de Antioquia– me llamó a mi celular. Una desde Mitú y otra desde Ibagué, para decirme que nunca se había sentido tan orgulloso como cuando en la calle le decían, ‘ahí va el mejor alcalde de Colombia’. Hoy casi todos los ganadores del Premio de hace cuatro años son congresistas, alcaldes o gobernadores. Y en ese sentido este premio se ha convertido en un trampolín. No puedo dejar de imaginarme la imagen en la que un niño le pregunta a su padre: “Papá: ¿quién es ese al que todos aplauden?”. Y él pueda contestar: “Hijo, ese es el mejor gobernante de Colombia”.

Mensaje Presidente de la Republica

Premio a los Mejores Alcaldes y Gobernadores 2008 – 2011

Del 24 de Marzo hasta el 30 de junio de 2011, Colombia Líder evaluará a los 32 gobernadores y 1102 alcaldes de país. Para ello, ha seleccionado unos indicadores que le permitirá identificar las mejores gestiones.

Postulaciones

  • Aplicativo de postulación Segunda Etapa Ingresar

Categoría Alcalde y Gobernador Incluyente (Gestión en discapacidad)

Con el fin de revisar y promover el trabajo de los gobernantes locales a favor de la inclusión social, Colombia Líderen el marco del Premio de Colombia Líder a los Mejores Alcaldes y Gobernadores 2008-2011 otorgaráun reconocimiento en la categoría “Alcalde y Gobernador Incluyente”. Leer más
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